Isla Gran Roque

Es el centro turísticos del archipiélago

Gran Roque es la isla que recibe a la mayoría de los visitantes y turistas que llegan por vía aérea, pues es la única que tiene pista de aterrizaje. Aunque es la más grande del archipiélago, sigue siendo una islita pequeña con una superficie de apenas 1,7 km² y una población estable de alrededor de tres mil habitantes.

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Las callecitas del Gran Roque son de arena

La oferta de alojamiento es variada. Se consiguen desde habitaciones sencillas hasta algunas de lujo, incluyendo apartamentos equipados para disfrute familiar. Además, hay restaurantes de comida roqueña y operadoras turísticas que ofrecen excusiones hacia los cayos en bote o en catamarán.

Las callecitas de Gran Roque son de arena. Caminar por los alrededores de este pintoresco pueblo es rememorar el trajín de corsarios ingleses que, en tiempos de la colonia, utilizaron el archipiélago como base de operaciones del comercio de mercancía hacia Europa. De aquella aventura británica no solo quedó el antiquísimo muelle de hierro, sino los nombres de los cayos que engranan el grupo de islas, como por ejemplo «Franciskí» que se supone se deriva del anglosajón Francis Key o «Nordiskí» del North East Key.

Llegar hasta el Mirador de Gran Roque es paseo obligado para disfrutar del atardecer. Tras un full day con actividades acuáticas es probable que el cuerpo solo pida relax. Pero vale la pena echar andar una media hora hasta el punto más elevado de la isla, para cerrar la tarde con un sinigual espectáculo natural.

Además de ser el punto de partida hacia los paradisíacos cayos del archipiélago, Gran Roque es una isla que mantiene de pie un patrimonio histórico que merece la pena reconocer. Aunque las fundaciones del santuario original sucumbieron a los embates del salitre, sobre sus ruinas se edificó la Capilla del Gran Roque donde los lugareños le rinden culto a su santa patrona, la Virgen de El Valle.

Otro monumento histórico es la antigua torre de control del aeropuerto de Gran Roque que, aun cuando fue sustituida por una más moderna y funcional, sigue de pie, como testigo de tiempos pasados, sobre su original estructura de acero al final de la pista de aterrizaje. También el «faro holandés» edificado en 1864 por orden de Antonio Guzmán Blanco para vigilar la zona costera, es una obra centenaria que vale la pena visitar en Gran Roque siguiendo un sendero de interpretación que promueve el turismo ecológico.

Localización Geográfica